Jorge Perellón ha alternado todo tipo de encargos del taller con un trabajo más personal, donde la gráfica sigue siendo la protagonista, pero de una forma más experimental, con intuitiva aproximación a la pintura y alejándose, cada vez más, de las técnicas y patrones clásicos del grabado.

En sus últimas exposiciones los grabados no han sido seriados, se presentan como monotipos, estampas únicas, porque la forma de trabajar los soportes hacen difícil la repetición.

Las obras que presenta para La Calcografía son la continuación de un sendero que empezó hace tiempo y del que, a buen seguro, nunca conocerá el final. La diferencia es que en esta nueva etapa, camina por la tierra, sus pies pisan el barro y el rio baja limpio, muy limpio, desde la sierra de Gredos…