LA CALCOGRAFÍA PRESENTA

ANA PASTOR EXPO Y ACCIÓN.

ANTROPOMETRÍA 2016. REINTERPRETANDO A KLEIN

La Calcografía continua con su calendario de exposiciones para este curso con una muestra radicalmente distinta a la que abrió el espacio. Siguiendo su intención de ser espacio abierto tanto a propuestas más clásicas del ámbito artístico actual, como a ofertas creativas más atrevidas y arriesgadas, siempre atendiendo a la calidad y originalidad de los proyectos, presentamos en esta ocasión la obra de Ana Pastor.

Máster en Bellas Artes en la Facultad de Chelsea de la University of the Arts, Londres, con la máxima calificación. Graduada con Honores en la Facultad de Bellas Artes de la Universidad Miguel Hernández de Elche. Premio a la Excelencia Académica por la UMH. Ana Pastor vive y trabaja entre Londres y Alicante.

Para esta muestra nos trae obra de los últimos cuatro años, en los que Ana Pastor defiende el derecho a la infelicidad y a la disconformidad como una forma de desobediencia al sistema. En su obra, de marcado carácter multidisciplinar, utiliza indistintamente técnicas como la performance, video, dibujo, instalación o fotografía, destacando el uso de la ironía y el sarcasmo como estrategia para llegar al espectador.

Tras una etapa vital especialmente dolorosa, el  interés inicial de Ana Pastor se centra en la superación del trauma, el duelo y el dolor espiritual. Este interés irá evolucionando hacia la crítica cultural a la imposición de la felicidad y del imperativo de la tolerancia del individuo al sistema para, entre otras cosas, neutralizar la crítica política, ya que la satisfacción está íntimamente unida a la docilidad. Pastor señala el uso de la felicidad para promover determinadas opciones de vida y no otras, como justificación para la opresión y para redescribir las normas sociales como bienes sociales.

Así mismo el día de la inauguración, 21 de octubre,  realizará la performance Antropometrías 2016: Reinterpretando a Klein.  Ana Pastor busca reinterpretar la obra de Klein desde una óptica contemporánea, pasando tanto artista o director como músicos a ser mujeres, y otorgando al cuerpo masculino el estatus de objeto artístico. El color también cambiará, de azul a rojo. El azul con que las modelos se embadurnaban es un color tradicionalmente asociado a la masculinidad en la cultura occidental, así como el rojo que usarán los hombres en este caso, se asocia a la feminidad por su relación con la sangre menstrual.

Se trata pues, de utilizar un cambio de polaridad en la obra para intercambiar los papeles tradicionalmente reservados a artista y objeto artístico, incitando al espectador a la reflexión. El resultado de dicha performance permanecerá expuesto en la galería hasta el 17 de noviembre.